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El roommate perfecto Nora Torres Martes 13 de mayo de 2008 Compartir un inmueble con otra persona implica conocer sus gustos e intereses, respetar sus espacios y cumplir con las obligaciones asignadas. Todo para mantener un relación cordial, haciendo que los convivencia diaria sea sana y hasta divertida.
Seguramente has soñado con dejar la casa materna y aventurarte a vivir sólo, o mejor aún, con alguien que ha sido tu amigo(a) y crees conocer a la perfección. ¿Qué puede salir mal? La situación parece perfecta: libertad, gastos compartidos y privacidad.
Sin embargo, este cambio puede resultar desastroso si eliges al roommate incorrecto porque convivir con otra persona que tiene costumbres y hábitos distintos a los tuyos es más complicado de lo que parece.
Para Rocío Casas, corredora inmobiliaria, “la selección es un asunto personal debido a que tiene que ser alguien de confianza, con el que sabes que no tendrás problemas graves. Por lo menos, deberán tener algún interés en común”.
Las fuentes consultadas coincidieron en que la principal razón para compartir una vivienda es disminuir los costos. “Dos personas pueden rentar un departamento amplio, con servicios de calidad y bien ubicado, pagando una renta moderada que les permita llevar un estilo de vida cómodo”, aseguró Lorenzo Morales, especialista en Bienes Raíces.
La influencia más grande de este tipo de relación proviene del oeste de Estados Unidos, donde además son conocidos como suitemate y flatmate. Gracias a películas y programas de televisión se ha extendido hacia diferentes partes del mundo, al grado que hoy en día puedes realizar tu búsqueda a través de Internet.
Generalmente, se trata de jóvenes solteros(as) que aún estudian (financiados por sus padres) o aquellos(as) que tienen poco tiempo de haber iniciado su carrera laboral.
Manual del buen compañero
No tiene porque ser una experiencia negativa, siempre y cuando tú y tu housemate –como también se les conoce- pongan todo de su parte. Te sugerimos:
· Acuerden a nombre de quien estará el contrato de arrendamiento y hará los tratos con el propietario del inmueble; los dos deben conocer a la perfección los costos por concepto de renta, mantenimiento, servicios adicionales, etcétera.
· Para algunos, es muy útil escribir un reglamento donde se delimiten los parámetros a seguir. Es una buena forma de asegurarse que ambos conocen sus obligaciones hacia con el otro y con el “nuevo hogar”.
· Decidan si tendrán mascota y quién la cuidará, cuáles serán los horarios para recibir visitas, en qué momento utilizarán el baño –en caso que sólo haya uno-, quién será el encargado de la limpieza del inmueble y, sobre todo, qué cuentas pagará cada uno, es decir, cómo se dividirán los gastos.
· Respeta la privacidad y el espacio de la otra persona, especialmente si comparten un departamento pequeño. Será necesario hacer una clara diferencia entre tus pertenencias y las de él o ella, para que sólo te encargues de las tuyas. Cuando pidas algo prestado, devuélvelo cuanto antes y en las condiciones en que te lo entregaron.
· Toma en cuenta los hábitos de sueño de tu compañero(a). Mantén las luces apagadas y el ruido mínimo mientras él o ella duerme, con la condición de que recibirás las mismas consideraciones.
· Prepárate para llegar a acuerdos. No todos tenemos la misma forma de conducirnos, por lo que no puedes pedirle a tu roommate que cambie su comportamiento; debes “aprender” a vivir con éste.
· Pasa tiempo con él o ella y mantén una sana comunicación. Salúdalo(a) siempre que lo veas, pregúntale cómo le ha ido y muéstrale interés. Trata de establecer un tiempo para salir y hacer algo juntos como cenar o ver una película.
· No se trata de ser pesimistas, pero prevé que pasará cuando se separen. Quién se quedarán con qué cosas y cómo harán para liquidar las cuentas pendientes.
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