La gama de alternativas para adquirir una vivienda ha incrementado considerablemente en años recientes. Las ventajas ofrecidas por instituciones financieras, sofoles y particulares permiten a los compradores comparar y seleccionar la opción que más les conviene. Por lo tanto, estamos frente a personas mucho más preparadas a la hora de tomar la decisión final.
A principios de la década de los 90 el mercado inmobiliario presentaba un panorama bastante sencillo debido a que los créditos hipotecarios eran el principal atractivo para los clientes potenciales; al mismo tiempo, la oferta era igual a la demanda favoreciendo la sana competencia entre desarrolladoras.
Ante esta situación, los vendedores fijaban un precio único y era más fácil encontrar a compradores quienes liquidaban rápidamente la deuda.
Hoy en día, “el comportamiento del sector ha cambiado por completo, ocasionando un perfil opuesto del comprador quien se enfrenta a una industria sumamente competitiva y donde la oferta es mayor que la demanda” aseguró a Aviso Oportuno Pilar Cattori, corredora de bienes raíces.
Esto le permite contar con más alternativas a su alcance y lo encamina a hacer una compra racional y benéfica. Asimismo, la asesoría de profesionales como notarios y valuadores ayuda a las personas realizar un verdadero estudio de mercado sobre el inmueble que les interesa y, de esta forma, obtiene poder de negociación al momento del cierre de una operación.
Sin embargo, esta situación paraliza, en cierta medida, la actividad de las constructoras que se tardan más tiempo en colocar sus propiedades.
Entonces, para la especialista, son tres los factores que determinan el comportamiento actual del mercado inmobiliario:
1) Competencia
2) Sobreoferta
3) Comprador más analítico
Panorama actual
Es importante marcar la diferencia entre los dos tipos de compradores. Por un lado, existen los clientes selectivos quienes invierten en propiedades residenciales o residenciales plus y cumplen puntualmente con la liquidación de la venta.
Vale la pena resaltar que los analistas coinciden en que la demanda de casas de lujo en conjuntos cerrados o condominios verticales son una muestra de la tendencia del mercado.
Las personas o familias que se interesan en adquirir casas de lujo, sin duda tienen el capital suficiente para pagarlas. Lo que detectan algunos estudiosos es que existe una migración de familias con casas grandes a departamentos de lujo. El principal motivo: buscan seguridad.
Por el otro, encontramos al comprador que forzosamente necesita pagar el saldo del precio a través de un crédito. De hecho, podemos decir que “esta es la principal forma de pago”, explicó Cattori. La gente recurre a este tipo de financiamiento para conformar su patrimonio a través de cuotas distribuidas en periodos de hasta 20 años.
Se trata de viviendas de interés social que incluyen los servicios básicos y algún tipo de amenidad de entretenimiento. Familias con hijos pequeños solicitan en mayor medida esta alternativa porque en el mismo lapso tienen la oportunidad de adquirir vivienda, vehículo y más beneficios a través de créditos.
La participación de los jóvenes compradores también es un importante parámetro de medición debido a que cada vez son más las personas de entre 20 y 35 años interesadas en adquirir una vivienda de calidad. Ya sea por necesidad o por simple gusto, ellos buscan un espacio que les permita independizarse y vivir cómodamente; aunque son estables, si su condición lo pide, cambiarán de casa sin dificultades.
Finalmente, no podemos dejar de mencionar a los compradores extranjeros que eligen a la Ciudad de México como lugar de residencia. Ellos adquieren más de una propiedad con la intención de rentar una de ellas y habitar la segunda.
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