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| Reinserción Laboral, de vuelta al trabajo |
| Nora Torres | |
| Jueves 18 de septiembre de 2008 |
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Después de pasar una temporada de inactividad corporativa es momento de retomar el camino; aunque no es un proceso sencillo, con empeño y actitud positiva es posible encontrar un nuevo empleo acorde a las necesidades del aspirante.
Existen varios motivos que pueden llevar a una persona a desligarse, temporalmente, de la actividad laboral; ya sea por decisión propia u obligada por alguna causa ajena, lo cierto es que abandonar el empleo para después retomarlo de nuevo, requiere paciencia y constancia.
Según explicó en entrevista la licenciada Marisol Espino, directora general de Excellence Capacitación Ejecutiva, “las principales razones por las que alguien decide separarse del ámbito corporativo son: estudios o necesidad de desarrollarse académicamente (incluso en el extranjero), familia, enfermedad y situaciones individuales como cambio de residencia, matrimonio o hijos”.
Lo anterior, agregó, responde a metas o deseos personales. Sin embargo, existen otros factores que intervienen en esta elección como fatiga, insatisfacción o pérdida de empleabilidad.
El tiempo promedio debe estar entre los tres y seis meses
Las fuentes consultadas coincidieron en que este lapso es el ideal porque el interesado conservará sus aptitudes y fortalezas, indispensables en el mercado laboral. “No recomiendo superar este tiempo debido a que se dificultará colocarse adecuadamente en alguna posición clave”, apuntó la entrevistada.
Ambas caras de la moneda
Al abandonar el trabajo, no todo es completamente malo pero, tampoco positivo. Lo importante es encontrar un punto medio entre ambos panoramas y no perder de vista cuál el objetivo o para qué servirá este “descanso”.
“Como ventajas de la inactividad corporativa podría mencionar que las personas se re-integran con mayor frescura, con ánimo productivo, alto grado de responsabilidad y entusiasmo por dar resultados.
Como desventajas, la principal es lo obsoleto que se encuentre en su conocimiento tecnológico y experiencia para asumir de forma rápida las actividades del puesto a desempeñar, esto sin contar la falta de ingresos económicos estables”, sostuvo.
De nuevo en la jugada
Ante la necesidad o el deseo de retomar la carrera laboral, suele caerse en el error de aceptar “lo que sea”, sin considerar si el puesto cubre las aspiraciones profesionales y/o salariales. La búsqueda de una nueva oportunidad debe ser minuciosa, bien planeada porque de lo contrario, se corre el riesgo de hacer obligaciones desagradables o tediosas, que llevarán a otra búsqueda más pronto de lo esperado.
En este panorama, Espino sugirió poner en práctica:
1. Replantearse el propósito profesional, la verdadera vocación y pasión.
2. Proyectarse a corto y mediano plazo.
3. Auto “invertirse”, es decir, actualizarse para ser el candidato más capaz.
4. Identificar la mejor opción.
5. Perseverancia y paciencia.
6. Inteligencia emocional, especialmente en el ámbito familiar.
Entonces, surge una pregunta ineludible ¿cómo le digo al reclutador que estuve un tiempo sin trabajar? La respuesta más acertada es la verdad; tiene que ser una explicación transparente, expresando de manera breve los resultados obtenidos en empleos anteriores y actuando con seguridad, tranquilidad y confianza.
“Asimismo, se puede destacar lo sucedido en la carrera laboral, siempre y cuando demuestre autodesarrollo y profesionalismo”. Por ejemplo, si se tomó un curso por Internet puede resaltarse; lo relevante es que en todo momento ha estado activo.
Desde el principio
A manera de sugerencia, la especialista enlistó los aspectos que las empresas toman en cuenta para seleccionar a sus candidatos:
Los empleados deben ser más competitivos.
Las empresas se preocupan por la atracción de talentos, de personal con competencias definidas que les aporten valor.
Requieren personal con iniciativa, responsable de su trabajo, comprometido con las funciones del área, sin necesidad de supervisión directa o continua y que tome de manera personal las decisiones que le corresponden.
Las principales competencias que se evalúan tanto en el currículum como en entrevista son:
Motivación: intereses que una persona considera o desea e impulsan a dirigir sus acciones hacia dichos objetivos.
Rasgos de personalidad: se considera como la predisposición general a comportarse de un modo determinado.
Actitudes y valores: los aspectos que la persona valora y toma como importantes, que la hacen pensar y actuar.
Conocimientos: la información que tiene sobre áreas específicas.
Aptitudes y Habilidades: capacidad de desempeñar cierta tarea física o mental.
Tu opinión es importante. Escríbenos a comunidadaviso@eluniversal.com.mx
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