¿Existe la química del amor?

Redacción EL UNIVERSAL.com.mx
Jueves 25 de octubre de 2007

Además de la atracción física se ha demostrado que en el proceso del enamoramiento intervienen sustancias químicas. Los aromas se relacionan con la atracción física.

El enamoramiento empieza básicamente con la atracción de una persona hacia la otra. En esta atracción, es fundamental lo que podamos percibir a través de los sentidos, sobre todo el visual; en un nivel silencioso y oculto, el olfato.

Se han encontrado evidencias que demuestran que la atracción que podemos sentir hacia otra se da por la semejanza en su olor corporal con respecto a nuestros seres queridos (como la madre o el padre), logrando evocar recuerdos placenteros; esto transmite seguridad y confianza desde el primer momento, aunque no se esté consciente de ello.

Las feromonas son producidas por hombres y mujeres. Son liberadas a través de la piel. Este proceso no se percibe de forma consciente, ingresa por el olfato, pero se identifican sus efectos en la atracción que ejercemos hacia la otra persona o viceversa. Es decir, se comunican las hormonas de una persona con otra.

Están presentes en todos los seres vivos y son, probablemente, la forma más antigua de comunicación animal: Los mamíferos marcan con regularidad los límites de sus territorios con feromonas segregadas por ciertas glándulas.

Según estudios, las mujeres que tienen relaciones sexuales al menos una vez a la semana estimulan al máximo la producción química de feromonas, con sus consiguientes efectos estimulantes en otras personas y en ellas mismas.

Ingredientes del amor

Los expertos explican que el deseo está regulado por una sustancia del cerebro, llamada feniletinalamina, de la cual necesitamos dosis cada vez mayores para que salte el umbral diferencial y se produzcan nuevas sensaciones que nos satisfagan.

La feniletilamina estimula la fuga de otro neuroquímico llamado dopamina, que libera la oxitocina, hormona involucrada en la lactancia y a la hora del parto. Los científicos tienen ahora evidencia de que esta hormona es expelida tanto por el hombre como la mujer en la primera atracción y llega a su máximo nivel durante el orgasmo.

Otro químico cerebral es la norepinefrina, que a su vez ayuda a la liberación de adrenalina, que hace que el corazón se acelere, se sientan revoluciones en el estómago y aparezca sudor en las palmas de las manos en presencia de quien amamos.

La dopamina es un neurotrasmisor, es decir, una de las sustancias que emiten las neuronas del cerebro, con las cuales se le ordena al resto del cuerpo todas las funciones que se realizan. La dopamina, específicamente, se produce en mayor cantidad cuando un hombre y una mujer experimentan deseos sexuales o una emoción intensa.

Al aparecer grandes cantidades en la sangre, se originan (al igual que la feniletilamina) todas las señales que revelan la pasión: un estado de euforia y bienestar, el ritmo cardíaco acelerado y un aumento de la circulación sanguínea.

Esta sustancia también esta presente en el deseo de ingerir alimentos, es así que sus efectos tienen un motivo importante: asegurar nuestra supervivencia y la reproducción de nuestra especie (la dopamina también es llamada "la sustancia del placer").

Las formas artificiales para generarla son el alcohol y drogas, como la cocaína y la nicotina, pues incrementan la concentración de dopamina y producen la sensación agradable que acompaña su consumo, de este modo se explica la adicción por estas sustancias.

¿Y si ya no siento lo mismo?

Según algunos científicos, el enamoramiento dura aproximadamente de seis meses a dos años. No es que la pareja se vuelva menos interesante, según los investigadores lo que sucede es que ya no fluye feniletinalamina al cerebro.

 
     
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